Tras una mañana un poco accidentada en cuanto a "despertamientos" (muy pronto) y "olvidamientos" desafortunados, el Shinkansen nos lleva a Utsunomiya, donde hacemos un transbordo hasta Nikko. El viaje, como siempre, sobados o mirando a la gente o al paisaje... aunque normalmente estamos sobados. Tras una hora y algo de viajes, llegamos :D
Nikko se puede considerar por una localidad muy religiosa por la cantidad de santuarios y recintos sagrados que podemos encontrar. De hecho, en esta visita nos hemos visto cuatro. Eso si, no nos preguntéis los nombres porque no tenemos ni idea de cual es cual. Eso si, hemos flipado con todos. Aunque cada uno tiene su historia particular. En el paseo hasta los santuarios, nos hemos encontrado con un templo muy tranquilo. Decidimos entrar y nos encontramos con un gato que nos da la bienvenida. Al final resultó ser un poco plasta, pero como nos encantan los gatos, nos la sopla. Escribimos en las tablillas nuestras cosas particulares y piramos a los templos mientras el gato se despide. Agur :D
Y empiezan los templos. 1000 yenazos del ala y una entrada gigante después, empezamos la ronda. En el primero, se podían ver las restauraciones/construcciones del mismo, ya que estaba rodeado de andamios. Eso si, nada de fotos ni vídeo. Como hemos visto que los monjes tienen cara de mala hostia, hemos decidido no tocar la cámara. También nos hemos quedado con que unos tíos con banderitas con números iban guiando y diciendo cosas en chino/japones/koreano. Es decir, nosotros nos quedamos sin saber de que va el tema. Salimos de ese templo y vamos al siguiente.
Un señor nos explica cosas que tienen pinta de ser bastante interesantes, pero como no entendemos ni papa... pues nos jodemos directamente. De vez en cuando nos mira y ponemos cara de "tienes razón, es la hostia", aunque en realidad estamos pensando... "que puñetas hago aquí?". De repente, el señor saca unas claves (unos palos de madera) y todo el mundo se calla. Golpea las claves y notamos una reverb (eco) de la hostia. Lo vuelve a hacer y volvemos a escucharla. Es como si procesases las claves en un Pro Tools y le pusieses esa reverb... pero en natural. Muy acojonante, porque si lo hacía en ese sitio, sonaba así... Sin embargo, en otros sitios de esa sala, no había reverb. Salimos impresionados y el señor se despide con un "arigaanosequeemasu", a lo que le respondemos "esto es muy jart". Nos hace un saludo y nos piramos. Venderán el plugin?
Siguiente sala del templo y primera sorpresa. Hay que descalzarse. Normalmente esto sonará normal a cualquiera. "Menuda bobada, eso es mítico y tal". Si, claro que es mítico... pero... descálzate tu con un suelo de madera lacada a 10 grados. Resultado: los pies más fríos que Satanás. Andamos como gatos (por el frío y por un agujero en el puto calcetín) y hacemos cola para ir a nosedonde. Subimos tras comprobar que los abueletes tienen más cara que espalda para colarse y nos ponemos de rodillas todos. Una tia empieza a explicar cosas en Japonés. Como seguimos sin saber que cojones dice nadie, optamos por seguir el rollo a la gente, es decir, cuando miran a un lado, miramos allí. Cuando miran al otro, hacemos lo mismo. Eso si, hay que tener en cuenta que, claro, lo hacemos con retardo. Es por eso que cuando ha llegado el momento de hacer reverencias, pues ha sido el gran chiste. Desincronización total con el resto de gente... El momento estelar ha sido las palmadas, que no hemos dado ni una. Llorar de la risas mientras disimulas y te mueres de frío por los piés es la mayor experiencia del mundo. Nos piramos a ponernos las zapas.
El templo que toca después del anterior es el mítico de los tres monos. Vamos, el de "no oír, no hablar, no ver". La historia es un poco compleja, y aunque Jasone nos la ha explicado con toda la paciencia del mundo, el hambre y el frío ha hecho que no entendamos nada. Corremos mientras hacemos el resto de visitas, donde hemos visto el primer Stargate con sus propios pases de baile. Suponemos que es para la fertilidad o algo parecido. En definitiva, que Jasone será madre y nosotros viajaremos a otros planetas...
Buscando un sitio para saciar el hambre, nos encontramos con el restaurante "Hippari Dako" donde miles de personas (gente de Spain, mucha) han dejado su firma y su saludo, además de una opinión positiva de dicho sitio. Nos ponemos chatos y secundamos la moción: Es la leche y mola. To bien. To mu rico. Dejamos nuestra firma y nos largamos al tren. Tras hora y algo, llegamos muertos al hotel y decidimos que mejor dejar para mañana la fiesta, a pesar de llevar 2 birras en el cuerpo y un platazo de curry con pollo...
"Hemos cogido la mala costumbre de brindar al grito de Manko... Jasone se enfada... xD"


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